Benito Juárez; su nombre alude automáticamente a la laicidad

  • A 147 años de su fallecimiento, su legado por la constitución de un Estado independiente
  • Desde el año 1870 su salud se deterioraba por daños en el corazón

Benito Pablo Juárez García dejó un legado de su lucha por la constitución de un Estado independiente, por ello es considerado una figura importante en la historia de nuestro país. El nombre de Juárez alude automáticamente a la laicidad del Estado Mexicano.

El Benemérito de las Américas promovió el Federalismo, organizó una reforma educativa, derrocó al gobierno de Maximiliano de Habsburgo, creó el Registro Civil, estableció un Estado laico. Desde su primer periodo presidencial, Juárez promulgó las Leyes de Reforma que establecieron la separación de la Iglesia y el Estado, la reglamentación del matrimonio y los registros civiles, así como el traspaso de los bienes eclesiásticos a la nación. 

El escritor Andrés Henestrosa lo llegó a definir así: “El fondo del carácter de Juárez se explica por la concurrencia de dos factores principales: el de la raza y el del medio. Tuvo la tenacidad del indio, su estoicismo, su indiferencia por el dolor, el soberano dominio de sus pasiones y al mismo tiempo su amor a la independencia y la confianza en sí, propios del montañés”.

Benito Juárez resistió diversos levantamientos políticos y rebeliones en su contra hasta el 18 de julio de 1872 cuando murió en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Desde el año 1870 su salud se deterioraba, al grado de que en ese año estuvo en peligro de muerte: tenía una afección en el corazón. Desde el mes de marzo y hasta julio  los ataques fueron constantes.

La muerte de Juárez ha suscitado diversos comentarios, uno de ellos es que a Benito Juárez le aplicaron agua hirviendo directamente en la región del corazón, debido a un ataque que sufrió; y se logró que éste volviera a latir por unas horas; aunque sobrevino otro ataque, nuevamente le aplicaron el agua; sin embargo, ya no hubo resultados positivos.

Se diagnosticó que fue una “angina de pecho”, acompañada de ataques que le oprimieron el corazón. En el acta de defunción se asentó que la causa fue una “neurosis del gran simpático”. El Diario Oficial informó: “Juárez murió de una oclusión coronaria o varias, que produjeron el infarto al miocardio”.

En el libro Muerte y vida eterna de Benito Juárez. El deceso, sus rituales y su memoria, la académica María del Carmen Vázquez Mantecón, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, reprodujo un relato: “Serían las 11 de la mañana de aquel luctuoso día, 18 de julio, cuando un nuevo calambre del corazón lo obligó a arrojarse al lecho; no se movía ya su pulso, el corazón latía débilmente; su semblante se demudó, cubriéndose de las sombras precursoras de la muerte, y en el lance tan supremo tuve que acudir, contra mi voluntad, a aplicarle un remedio muy cruel, pero eficaz: el agua hirviendo sobre la región del corazón. El señor Juárez se incorporó violentamente al sentir tan vivo dolor”.

En el año 1861, después del triunfo en la Guerra de Reforma, Benito Juárez ocupó la Presidencia de la República y estableció su residencia familiar en Palacio Nacional. En 1863 Juárez abandonó la capital. Fue hasta el triunfo de la República, en 1867, cuando regresó a ocupar aquellas habitaciones. Vivió ahí con su familia hasta el día de su muerte.

El cuerpo de Benito Pablo Juárez García fue expuesto tres días en el Salón Embajadores del Palacio Nacional e inhumado el 23 de julio de 1872 en el Panteón San Fernando, junto a los restos de su esposa y de cinco de sus 12 hijos.

Sentó las bases para la prosperidad

De acuerdo con el estudio El Gobierno de Juárez, del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Benito Juárez también convocó a elecciones para renovar los poderes públicos en todo México.

“Una vez reinstalado el Congreso de la Unión, hizo entrega de las facultades extraordinarias con las que gobernó durante el periodo de guerra. No obstante, para reconstruir al país propuso una reforma constitucional que fortaleciera al Ejecutivo”.

“Las medidas de pacificación, las reformas hacendarias y educativas emprendidas por el presidente Benito Juárez durante los últimos años de su gobierno, sentaron las bases para la prosperidad que México experimentó en las décadas siguientes”, indica.

Recinto de Homenaje a Don Benito Juárez

En el Segundo Patio Mariano de Palacio Nacional se colocó un Recinto en Homenaje a Benito Juárez. Es el sitio exacto en el que el ex Presidente vivió sus últimos años. Se dotó de objetos personales –donados por parientes y amigos-; también un salón familiar, su despacho y su recámara.

Dotado de siete salas. En la Sala Uno con objetos de su investidura como gobernante: banda presidencial, bastón de mando, medallas y condecoraciones; en la Sala Dos, un busto de Benito Juárez y una leyenda: “Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar ni conviene que espere, que otros individuos u otras naciones hagan por él”.

La Sala Tres está dedicada a las Leyes de Reforma; en la Sala Cuatro  destacan relojes, prendas de vestir, arreos masónicos y las medallas que recibió; en la Sala cinco destacan objetos relacionados con la manera de comer y servir los alimentos y las piezas del servicio de comedor.

La Sala Seis, la recámara, es el espacio culminante del recinto, porque en éste falleció. La cama de latón, coronada con el águila republicana. Finalmente la Sala Siete es el salón de Homenajes, dedicado a rendir homenaje permanente al Benemérito de las Américas.

Juárez iniciado como aprendiz masón

Benito Juárez no sólo es de los mexicanos más reconocidos en la vida política, también existen recintos o monumentos en su honor, incluso en la masonería tiene un lugar especial. 

Diversos registros indican que Juárez fue iniciado como aprendiz masón en la Logia Simbólica “Espejo de las Virtudes” del Oriente de Oaxaca, del Rito de York; después aprendiz masón en la Logia Simbólica Independiente Número 2 del Rito Nacional Mexicano. 

Los esfuerzos del Rito Nacional Mexicano se enfocaban en vivir una sociedad sin abusos del clero católico, disminuyendo su influencia en la vida política y moral de la población; asimismo querían una sociedad en la que los militares no se vieran protegidos por su cargo si cometían un delito o falta. 

También buscaban que se pudiera tener una opinión diferente a las del gobierno y que la prensa pudiera hacer su trabajo sin temor a represalias. Asimismo, parte de su filosofía era una educación laica y gratuita, donde se pudieran enseñar además de las ciencias físico-matemáticas, ciencias sociales, humanidades y artes.

Se cuenta con registros en el Archivo General de la Nación, en uno de ellos es un diploma de honor que otorgaron los Oficiales, Dignatarios y miembros de la logia Les Disciples de la Vraie Lumiére de Marsella, Francia, perteneciente al Rito de Memphis (16 de diciembre de 1870).